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Cinco maneras de estudiar tu situación

Elige la que se parece a tu momento. En todas te explicamos qué opciones pueden existir y cuáles no.

Cada situación con la hipoteca pide un camino distinto. Aquí tienes cinco, explicados sin tecnicismos: qué son, cuándo tienen sentido y qué límites tienen. Si no sabes cuál es el tuyo, empieza por el que más se parezca a tu momento, o cuéntanos tu caso y lo vemos contigo.

Todavía pagas, pero no llegas, o ya has dejado de pagar

Entre el primer recibo devuelto y perder la vivienda hay un recorrido largo, con plazos que marca la ley. En casi todo ese recorrido todavía se puede hacer algo, pero las opciones se van cerrando según avanza el tiempo.

El banco no puede reclamarte el préstamo entero por una cuota ni por dos: la ley exige un mínimo de cuotas impagadas y un requerimiento previo con plazo. Conocer ese calendario te quita presión y te dice cuánto margen te queda.

Suele encajar si:

  • Aún no has dejado de pagar, pero la cuota ya no encaja
  • Llevas cuotas sin pagar y has recibido llamadas o cartas
  • No sabes si lo tuyo es un bache o un problema de fondo

Entender tu punto del impago

Hablar con el banco o con el fondo para cerrar la deuda

Cuando una hipoteca deja de poder pagarse, casi todo el mundo piensa en la vivienda. Lo que de verdad decide cómo acaba el asunto es otra cosa: qué pasa con la deuda. Se puede perder la casa y seguir debiendo dinero.

Negociar no es una sola cosa: se habla de plazos, de intereses, de una posible quita y de cómo queda todo después de firmar. Preparamos la propuesta y la llevamos hasta un acuerdo que cierre el asunto por completo. No anticipamos resultados: cuánto se puede rebajar depende del acreedor, de la fase y de tus cifras.

Suele encajar si:

  • Tu deuda ha pasado a un fondo y no sabes qué cambia
  • Debes más de lo que vale la vivienda
  • Ya hay un procedimiento abierto y quieres saber si aún se puede negociar

Cómo se negocia una deuda hipotecaria

Entregar la vivienda para cancelar la deuda

La dación en pago consiste en entregarle la vivienda al banco a cambio de que cancele la deuda hipotecaria. Entregar las llaves no basta: hace falta un acuerdo firmado en el que la entidad acepte expresamente que la deuda queda saldada.

No es un derecho que puedas exigir, porque requiere que las dos partes quieran. Si el banco dice que no, hay alternativas, como una venta negociada antes de la subasta. Y si hay avalistas, su situación tiene que quedar recogida en el acuerdo.

Suele encajar si:

  • La vivienda vale menos que la deuda
  • Quieres saber en qué se diferencia de vender la casa
  • Tienes avalistas y te preocupa lo que les pueda pasar

Qué es y cuándo funciona la dación en pago

Cancelar deudas por la vía judicial, cuando no hay otra salida

La Ley de Segunda Oportunidad permite a una persona física cancelar deudas que ya no puede pagar. Es un mecanismo real, pero es un procedimiento judicial con requisitos propios, no un trámite rápido ni algo que aplique a cualquier deuda.

El requisito que más casos descarta es la buena fe, y hay deudas que quedan fuera aunque se consiga la exoneración. Si tu problema es sobre todo una hipoteca, la negociación directa suele ser el primer camino que conviene estudiar.

Suele encajar si:

  • Tienes varias deudas además de la hipoteca
  • Quieres saber qué pasaría con tu vivienda habitual
  • Buscas saber qué requisitos pide la ley

Qué es la Ley de Segunda Oportunidad

Cómo trabajamos contigo

Empezamos por escuchar tu caso y mirar los números. Si una vía no es viable, te lo decimos antes de iniciar ningún trámite, y no prometemos resultados que no dependen de nosotros.

El primer contacto es gratuito e incluye una valoración preliminar. Enviar una solicitud de información no supone contratar nuestros servicios. Si después hay una propuesta de trabajo, te la explicamos por escrito antes de empezar nada.

Suele encajar si:

  • Quieres saber qué hacemos y qué no
  • Prefieres entender el proceso antes de dar ningún paso

Cómo trabajamos