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Guía

¿Qué pasa con mi avalista si hago una dación en pago?

Por el equipo de Dideso · 15 de septiembre de 2026 · 8 min de lectura

Es una de las preguntas que más angustia genera, y con razón: normalmente el avalista es tu padre, tu hermana o un amigo que firmó para echarte una mano hace años. La idea de resolver tu problema y dejarle a él el marrón es, para mucha gente, peor que el problema mismo.

Vamos con la respuesta honesta, que no es un sí ni un no.

La regla del avalista que hay que grabarse

El avalista queda liberado si el acuerdo firmado lo dice. Si no lo dice, no.

Esto es lo esencial. La dación en pago no es un acto automático con efectos predeterminados: es un acuerdo entre tú y el acreedor, y lo que cubre ese acuerdo es exactamente lo que ponga por escrito.

Si el documento dice que se cancela toda la deuda derivada del préstamo y que quedan liberados todos los obligados, el avalista queda fuera. Si solo dice que se cancela tu deuda como titular, o si no menciona a los avalistas, puede quedar expuesto a que le reclamen lo que quede pendiente.

No todos los que firmaron la hipoteca responden igual

Antes de seguir hay algo que conviene aclarar, porque en las conversaciones familiares se mezcla todo bajo la palabra «avalista» y no todas las firmas significan lo mismo.

Hay quien firmó como titular del préstamo junto a ti. Hay quien firmó garantizando la deuda sin ser titular. Y hay quien puso un inmueble suyo como garantía sin responder con el resto de su patrimonio. Son posiciones distintas, con consecuencias distintas, y el nombre que aparece en la escritura no siempre coincide con lo que la familia recuerda.

Cómo salir de dudas: está en la escritura del préstamo, y hay que leerla. No sirve el recuerdo de lo que se dijo en la notaría hace doce años. Si al leerla no queda claro, que es lo normal, porque no están escritas para entenderse, es exactamente la clase de duda que conviene resolver con alguien que lea ese tipo de documentos a menudo, antes de tomar ninguna decisión.

Lo decimos así de claro porque el resto del artículo depende de esto: no se puede proteger bien a alguien sin saber primero en qué posición está.

Por qué un banco querría mantener al avalista

Porque un avalista solvente es, para el acreedor, una garantía adicional que no quiere soltar sin más.

Si el banco calcula que la vivienda no cubre toda la deuda, tiene dos opciones: aceptar la dación y asumir la pérdida, o aceptarla manteniendo viva la reclamación contra el avalista por la diferencia. La segunda le sale mejor. De hecho, la existencia de un avalista solvente es uno de los factores que más pesan en si el banco acepta o no una dación.

Y ahí está el riesgo de firmar deprisa: puedes salir de la operación aliviado, creyendo que todo está cerrado, y que unos meses después le llegue una reclamación a la persona que te ayudó.

Lo que hay que pedir expresamente para liberar al avalista

Antes de firmar nada, conviene que el documento deje claras estas cuatro cosas:

Si alguno de esos puntos no está o está redactado de forma ambigua, no está resuelto. Una frase genérica del tipo «se da por saldada la operación» puede interpretarse de varias maneras, y la interpretación la hará quien reclame.

Si el banco no quiere liberar al avalista

Pasa, y no significa que la negociación esté muerta. Significa que hay que negociar también esa parte, que es distinta de negociar la cancelación de tu deuda.

A veces se resuelve con una quita sobre el importe que quedaría pendiente. A veces conviene plantear una venta negociada en lugar de una dación, si con ella se obtiene más dinero y por tanto queda menos deuda viva para todos. Cuando no queda deuda, no hay nada que reclamarle a nadie. Y a veces la conclusión honesta es que en ese caso concreto no hay forma de liberarlo, y entonces lo que corresponde es que el avalista lo sepa antes, no después.

Cómo se entera un avalista de que hay un problema

Casi siempre tarde, y casi siempre mal. Vale la pena saber por qué.

Un avalista no recibe automáticamente copia de todo lo que pasa con el préstamo. Puede haber meses de impagos, llamadas y requerimientos sin que sepa nada, sencillamente porque las comunicaciones van dirigidas al titular. Muchos se enteran cuando ya hay una reclamación dirigida a ellos, y para entonces el margen de maniobra se ha reducido mucho.

Hay además una consecuencia menos visible: mientras tanto, la deuda ha estado creciendo con intereses de demora y costes del procedimiento. El avalista que se entera al final no se enfrenta a la cifra que avaló en su día, sino a esa cifra más todo lo acumulado desde el primer impago.

Por eso el consejo práctico va en los dos sentidos. Si eres el titular: cuéntaselo. Y si eres el avalista de alguien y sospechas que hay un problema, preguntar directamente es razonable. Estás respondiendo de esa deuda y tienes motivos para saber en qué estado se encuentra.

Cómo plantear esa conversación

Es la parte que la gente aplaza durante meses, así que aquí va lo que suele funcionar.

Dilo pronto y con datos, no con disculpas. «Llevo tres cuotas sin pagar, debo tanto, estoy mirando estas opciones» es una conversación útil. «Tengo que contarte algo» seguido de rodeos genera más alarma de la necesaria y da menos información.

Explica qué estás haciendo al respecto. No hace falta tener la solución; basta con que se vea que hay un plan y no una parálisis.

Dile qué puede pasarle a él concretamente, incluido lo que no sabes todavía. Es lo que le permite decidir si quiere participar.

Y dale un papel. Muchos avalistas prefieren estar dentro de la negociación que enterarse del resultado. A veces incluso aportan algo, información, capacidad de gestión, una posibilidad que no habías considerado, que cambia las opciones.

Qué puede hacer el propio avalista

Si estás leyendo esto porque avalaste a alguien, hay cosas que sí están en tu mano.

Preguntas frecuentes

¿Puedo dejar de ser avalista sin más?

No es algo que dependa solo de ti: la garantía se pactó con el acreedor y modificarla requiere su acuerdo. Lo que sí se puede es plantearlo dentro de una negociación más amplia, que es de lo que trata este artículo.

Si el titular hace una dación y a mí no me nombran, ¿estoy libre?

No lo des por hecho. Ese es justamente el punto del artículo: lo que cubre un acuerdo es lo que el acuerdo dice. Si tu situación no aparece resuelta por escrito, no está resuelta.

¿Me pueden reclamar a mí antes que al titular?

Depende de cómo se pactara la garantía en la escritura, y por eso lo primero es leerla. No es una respuesta que se pueda dar en general sin ver el documento concreto.

El titular y yo ya no nos hablamos. ¿Qué hago?

Tu obligación existe igualmente, así que lo práctico es informarte por tu cuenta: escritura, estado de la deuda y, si hay procedimiento, en qué punto está. No depende de que la relación personal funcione.

¿Esto pasa también si en vez de dación hay subasta?

Sí, y es una de las razones por las que conviene evitar llegar ahí: si la subasta no cubre la deuda, lo que queda pendiente sigue siendo reclamable a quien responda de ello.

Habla con tu avalista antes, no después

Es lo más incómodo de este artículo y probablemente lo más útil.

La persona que avaló tu préstamo tiene una responsabilidad real y tiene derecho a saber en qué punto está la cosa. Enterarse por una reclamación es la peor manera posible, y además suele destrozar la relación. Enterarse a tiempo permite que participe, que opine, y a veces que aporte algo a la solución.

Cómo lo trabajamos nosotros

Cuando hay avalistas de por medio, su situación forma parte del encargo desde el principio, no es un detalle del final. Antes de plantear nada al acreedor miramos quién responde de qué, y cualquier acuerdo que se negocie tiene que dejar esa parte resuelta por escrito.

Dónde encaja esto dentro del conjunto está explicado en la página sobre la dación en pago y, si todavía estás decidiendo el camino, en la comparación de las cinco opciones.

Si tienes un aval de por medio y no sabes en qué situación está, cuéntanos tu caso. El primer contacto es gratuito y la valoración preliminar también, y puede venir también el avalista: en estas conversaciones suele ser mejor que estén los dos.

Primer contacto gratuito

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